La corrosión en un barco


Prevenir la corrosión galvánica es fundamental en el sistema eléctrico de a bordo. La corrosión galvánica es la corrosión de metal bajo la influencia de una corriente eléctrica. Como puede ver en la tabla, cada tipo de metal tiene una diferencia de potencial con respecto al resto de metales. Si componentes realizados en dos metales diferentes se sumergen en un líquido (electrolito) y cortocircuitan, se produce un caudal de corriente (bajo). Esto tendrá como resultado la corrosión del metal con el potencial más bajo, llegando a disolverse por completo.



Existen tres situaciones que pueden hacer que dos tipos diferentes de metal se sumerjan en electrolito en una embarcación. Es importante recordar que, aunque el agua salada es un excelente conductor, el agua salobre y dulce también puede conducir la electricidad.


Aunque la primera situación no está directamente relacionada con el circuito eléctrico de a bordo, es una de las principales causas de corrosión, especialmente por picadura. Una hélice hecha de, por ejemplo, bronce de manganeso está conectada al casco a través del eje de la hélice, el motor y el polo negativo de la batería. En una embarcación de acero, esto resultará en una diferencia de potencial entre el casco y la hélice. La parte inferior del barco suele estar protegida por pintura y, por lo tanto, teóricamente aislada. Sin embargo, cualquier arañazo en la pintura tendrá como resultado dos metales diferentes sumergidos en electrolito y cortocircuitados e, inmediatamente, comenzará a producirse un caudal de corriente eléctrica. Para resolver este problema, deberá instalar un ánodo sacrificial de un metal con un potencial menor que el del casco, como cinc o aluminio. La diferencia de potencial entre el ánodo y la hélice garantiza que sea el ánodo el que sufra la corrosión, no el casco.


La segunda situación no afecta al sistema de alimentación de a bordo. El polo negativo de la batería suele estar conectado al casco, a través del motor, por ejemplo. Si la embarcación se utiliza como conductor, tal vez porque el polo negativo del sistema de iluminación no está conectado directamente a la batería, sino a través del casco, puede producirse una pequeña diferencia de potencial entre estas dos conexiones. Esto también puede causar corrosión, y el riesgo es especialmente alto con embarcaciones de aluminio si el casco se utiliza como conductor. En ese caso, todos los equipos, incluidos los motores, generadores, alternadores y equipos de navegación, no deben conectarse a masa, y el polo negativo de la batería debe conectarse al casco por un único punto central.


La tercera situación tiene que ver con la conexión a tierra de la toma de puerto. En las instalaciones eléctricas, los conductores neutro y de toma a tierra se conectan entre sí en la estación eléctrica y al agua subterránea mediante una varilla gruesa de acero. Eso significa que todas las conexiones a tierra de un puerto están conectadas entre sí. Los pilotes y pantalanes de acero también están conectadas al conductor de toma a tierra a través del agua subterránea. Cuando una embarcación de aluminio está amarrada cerca de otra de acero, por ejemplo, los dos metales (acero y aluminio) se sumergen en electrolito (agua) y se produce una pequeña diferencia de potencial entre ambas. Si se conectan ambos cascos a la toma de tierra, se producirá un cortocircuito y eso causará corrosión.


Lo mismo puede suceder si hay un barco de acero amarrado cerca de un pilote de acero. Habrá una diferencia de potencial causada por los distintos materiales. Y, dado que están conectados con toma de protección a tierra, de nuevo se producirá corrosión. El conductor de toma a tierra desempeña un papel muy importante en la seguridad de su sistema eléctrico y no debe ignorarse. De hecho, la legislación actual (ISO 13297) establece que todos los barcos deben estar equipados con un sistema seguro de conexión a tierra.